Desde que vivo en Valencia, concretamente en Puzol tengo a
escasos dos kilómetros de mi casa un
humedal, dónde se dan unas condiciones excelentes para pasear, disfrutar de la naturaleza,
observar multitud de aves y en mi caso
correr y aunque me gusta correr en diferentes lugares, este es uno de los más utilizados por ser el
más cercano a mi casa, un privilegio que llevo disfrutándolo unos cuantos años,
una y mil veces he corrido por todos y cada uno de sus caminos, en todo tipo de días
, primaverales de excelente temperatura , invernales , calurosos de verano, con
buenas sensaciones , con cansancio, con euforia, en soledad casi siempre y algunas veces
acompañado por Diego, aunque pocas.
Rodaje largo de ida y vuelta con Diego de compañia.
Y siempre ese lugar
me hacía desconectar del medio urbano y embeberme totalmente mientras corría, de ese entorno especial, los sonidos de las
aves, el viento entre los juncos, la humedad, la luminosidad, todo ello me hacía
disfrutar más de lo normal en un entrenamiento de carrera a pie, cuando lo hacía
en “La Marjal del Moro”.
Pues eso se terminó ya, nunca se me pasó por la cabeza que
pudiera desaparecer tan de repente, de un día para otro.
El pasado día 4 cuando llegaba a mi casa a medio día por la carretera
avisté una enorme columna de humo, que ubiqué a primera vista por la zona de
Sagunto y en un principio pensé que podría estar localizado en un polígono industrial, pero a medida que me
acercaba a Puzol, pude percatarme de lo que no se me paso por la cabeza y eso fue
la cruda realidad, se estaba quemando El Marjal del Moro.
Al atardecer fui al lugar a ver cómo estaba el incendio.
Y al día siguiente fui con la bici a ver cómo había quedado.