


Rodaje largo de ida y vuelta con Diego de compañia.
Y siempre ese lugar
me hacía desconectar del medio urbano y embeberme totalmente mientras corría, de ese entorno especial, los sonidos de las
aves, el viento entre los juncos, la humedad, la luminosidad, todo ello me hacía
disfrutar más de lo normal en un entrenamiento de carrera a pie, cuando lo hacía
en “La Marjal del Moro”.

Pues eso se terminó ya, nunca se me pasó por la cabeza que
pudiera desaparecer tan de repente, de un día para otro.
El pasado día 4 cuando llegaba a mi casa a medio día por la carretera
avisté una enorme columna de humo, que ubiqué a primera vista por la zona de
Sagunto y en un principio pensé que podría estar localizado en un polígono industrial, pero a medida que me
acercaba a Puzol, pude percatarme de lo que no se me paso por la cabeza y eso fue
la cruda realidad, se estaba quemando El Marjal del Moro.
Al atardecer fui al lugar a ver cómo estaba el incendio.

Y al día siguiente fui con la bici a ver cómo había quedado.
2 comentarios:
Malditos seres humanos, algunos
¡¡Qué pena, Toni!! muchísima pena. Cuando se quema el monte, el bosque o esta maravilla de sitio es como si se nos fuera un amigo. No hay palabras para describir esta desolación. Entiendo que te encuentres así porque en realidad se nos ha quemado a todos. Este mundo loco va directo a la destrucción.
Aquí ya sabes que de vez en cuando se nos quema el monte pero afortunadamente el pino canario sobrevive. Menos mal porque si no fuera así ya no tendríamos nada de monte en Tenerife.
Cuídese mucho, amigo. K
Publicar un comentario