Ángel, Carlos y yo.
Frío pero no mucho para estar en Valladolid y Ávila.
Todo llano.
Siempre caminos solitarios.

A veces vimos el Sol.
Algún pueblo.
Algún Castillo.
Alguna chatarra abandonada en medio de la nada.
Algún trago de vez en cuando
Algún pueblo abandonado.
Algúnos metros de asfalto, muy pocos.
Algún árbol.

Una sola parada en un bar.
Y más de lo mismo.
En resumen una buena mañana de invierno.
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