






Al día siguiente se hacia una caminata desde Galende a La Presa de Ribadelago, donde íbamos con las familias y acompañantes, por un recorrido precioso y largo, pero que se hacia con tranquilidad o deprisa, como quisiera cada cual.



No soy un nadador, no soy un ciclista, no soy un corredor, tampoco soy un triatleta, solo soy un coleccionista de buenos momentos.









