14/10/11

2011 IM WORLD CHAMPIONSHIP (KAILUA-KONA Hawaii)


Un pequeño aeropuerto con un clima caluroso y húmedo en la localidad de Kailua-Kona fue nuestro primer contacto con Hawaii, aunque ya en Los Ángeles el avión que tomamos iba repleto de hombres y mujeres con caras chupadas, piernas musculosas y definidas, zapatillas de competición y toda la pinta típica que caracteriza a un atleta de ironman. Todos con el mismo destino y supongo que con las mismas ganas de vivir y disfrutar del ambiente que envuelve a Big Island en estas fechas, la pura y genuina esencia del ironman se nos mete por los poros y nos hace protagonistas de lo que fue y sigue siendo Hawaii, “el Ironman de los Ironmanes “. Competición única y diferente a cualquier otra.
Nadar en el Pier todas las mañanas de los días previos a la competición, correr por Allii Drive compartiendo esos kilómetros y momentos con los pros y los mejores triatletas del mundo, ya sólo eso es una  buena recompensa al trabajo y esfuerzo  realizado por haberte ganado el poder estar aquí.
El día de la competición, ya desde que nos levantamos mucho antes del amanecer, se encadenan momentos y sensaciones que a pesar de ser comunes a todos los ironmanes aquí toman una textura especial y única, esto es Hawaii, la Meca del triatlón como todos nosotros lo denominamos.


Desde el cañonazo de salida es mucho el esfuerzo que te hace ir avanzando a través de las aguas cristalinas de la bahía de Kona.






Y los kilómetros de asfalto entre un desierto de lava azotado por el viento.



Para terminar con lo más duro, el superar 42 kilómetros de asfalto en un infierno de calor y humedad que a veces derrota a tu cuerpo por muy preparado que esté para ello y te hace parar y volver a parar.



Pero si la mente es poderosa, arrancas y vuelves a arrancar  y al final llegas y cruzas el arco de meta.



 Quizás me ha costado más tiempo del que podía esperar, quizás he visto a más gente derrotada de la que podría suponer a pesar de ser los mejores del mundo, pero no me cabe duda de que  todos los que hemos llegado a Allii Drive y atravesado la línea de meta ya sea con fuerzas o derrotados hemos experimentado algo único y difícil de olvidar.



Los días previos:
Llegué a Hawaii con un catarro y malestar que venía arrastrando desde hacía más de 15 días  y que me impidió disfrutar de las dos semanas previas a la competición, que es cuando se bajan el volumen y la intensidad del entrenamiento y yo al contrario estaba en un estado de amargura y cabreo. Flumiles, propóleos, etc. no me hacían nada y pasé todo el viaje y los primeros días en Hawaii con malestar y debilidad hasta que me lo curé con una larga y placentera sesión de natación de más de hora y media en las cristalinas agua de Kailua-Kona.



Nadar en el Pier:

Ya al amanecer Allii Drive la carretera que arranca desde Kona paralela al mar empieza a salpicarse de hombres y mujeres corriendo.




Algunas caras conocidas de los pros entre ellos , pero donde más gente se reúne es en el Pier , una pequeña playa en el muelle de Kona y que es de donde se sale el día de la competición , allí desde las 6 de la mañana todo el mundo va a nadar, las boyas ya están colocadas, aguas muy claras que permiten ver los multicolores pececillos que allí habitan en fondo arenoso y coralino.

El primer día que me tire al agua a nadar entre con catarro pero el agua salada que permitía que me entrara  por la nariz me aliviaba y cuando Salí se me había olvidado definitivamente que tenía un catarro.


El ambiente de Kailua-Kona:
Todos los locales comerciales, bares y demás rebosan Ironman, sus artículos, sus gentes que se vuelcan con todos los triatletas que creamos ese ambiente peculiar en este lugar.


El Lava Java es uno de los locales más carismáticos.



Las playas y las tortugas:



Me alojaba en Sand White Village con Unos cuantos españoles y más alemanes y justo enfrente de los apartamentos había una playa pequeña pero con encanto que estaba siempre repleta de surfistas y en la que cuando entrabas al agua podías tropezarte con una gran y tranquila tortuga.



 Tumbarte en la playa al atardecer mirando la puerta del sol era uno de los momentos de soledad que me gustaba disfrutar todos los días.







Las actividades antes de la carrera:

Como supongo que hacía mucha gente yo solía ir a la Feria después de nadar, no difiere mucho de la típica de cualquier IM de la marca pero esta más a lo grande en cuanto a productos, marcas y posibilidades.
Un día probé una Specialized shiv con cambio electrónico y montada tope gama que los de Specialized dejaban a quien quisiera poniéndosela a su medida, muy buenas sensaciones nada más subirme en ella aunque no hice más de dos horas y media.



Los días antes de la carrera se pasan rápidamente en estos entretenimientos y los cotidianos entrenamientos suaves de carrera por Alli Drive solo o en compañía de algún amigo.



Una mañana recorrimos el circuito de bici desde Kona hasta Hawii , la ida en coche y la vuelta en bici hasta Energy  RD. donde algunos corrimos los 7 kilómetros de ese tramo en transición, yo con buenas sensaciones y ritmo y sin recuerdo del catarro.








Sin integrarme a ningún grupo y disfrutando de mis momentos de soledad pero también compartiendo, cenas , paseos y entrenamientos con gente que conozco o que allí he conocido, puedo decir que no me sobró ni un minuto.




Mi carrera:
Puedo decir que desde el cañonazo de salida hasta el kilómetro 18 ó 19 de la maratón me desplazaba a mis ritmos normales y con buenas sensaciones disfrutando  en todo momento, la natación lentísima, pero eso es predecible y lógico en mí ya que pierdo mucha velocidad sin el traje de neopreno.




La bici la pase adelantando a gente continuamente pero disfrutando de un recorrido con repechos y un viento lateral incomodo antes de la llegada a Hawii y frontal al final, el hecho de estar en esta Isla y en el campeonato del mundo me motivaba y me mantuvo con ganas todo el recorrido.



Empecé a correr tranquilo y aguantando bien el sufrimiento de desplazar mi cuerpo después de 7 horas de esfuerzo continuado calor y humedad pero que no había notado hasta ahora, los primeros 15 kilómetros , es decir los que se corren por Alli Drive, los hice a mi ritmo y adelantando gente continuamente un ritmo que de mantenerle hasta el final aseguraría algo menos de 10 horas y media lo que para mí es un buen resultado ,  pero nunca me hago ilusiones hasta que no cruzo la línea de meta y también estoy preparado para lo que hoy me iba a tocar.




El hombre del mazo como los ciclistas dicen me golpeo sobre el km 18 con una imposibilidad de que me funcionaran las piernas , me tenía que parar y andar y aunque arrancaba a correr momentos después no lograba hacer más de unos pocos metros corriendo y volvía a parar, lo intente una y otra vez pero mis piernas no podían correr , solo andar aunque fuera deprisa, bebía litros de agua y coca cola que tan bien me va en otras ocasiones, pero hoy nada , ni tan siquiera los ánimos  que me dieron , todos los compañeros españoles con los que me cruzaba servían de nada, solo lograba correr intermitentemente distancias de 300 a 500 metros y volver a pararme , tan solo los 7 kilómetros de Energy Rd. los hice corriendo  para luego pararme de nuevo y llegar a trancas y barrancas hasta 8 kilómetros del final , momento en el que me cruzo con una pletórica y contentísima Vanesa que me  felicita por que ya no me queda nada , mirando en mi sentido se ve Kona a lo lejos , mirando en el de Ella ni se ve hasta donde tiene que llegar para luego dar la vuelta, en fin , creo que contagiado por la moral de Vanesa empecé a correr y ya no paré hasta cruzar la línea de meta.  



Entre roto pero contento no voy a permitir que emplear 40 minutos más de lo normal en correr un maratón me vaya a amargar el día y sobre todo este día mi primer finisher en Kona.


Las conclusiones que he sacado de esta experiencia es que competir en Hawaii merece la pena totalmente y es una gran experiencia para un triatleta.
La diferencia en mis pensamientos entre antes y después de estar aquí  solo es una, antes pensaba que sería estupendo estar una vez en Hawaii y punto, ahora pienso que estaría mejor volver otra vez.